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jueves, 14 de abril de 2016

OPEN RANGE

Poster de Open Range con Kevin Costner
(Open Range) - 2003

Director: Kevin Costner
Guion: Craig Storper (novela: Lauran Paine)

Intérpretes:
Kevin Costner: Charlie Waite
Robert Duvall: Boss Spearman
Annette Benning: Sue Barlow
Michael Gambon: Denton Baxter
Diego Luna: Button
Abraham Benrubí: Moss

Música: Michael Kamen

Productora: Touchstone Pictures
País: Estados Unidos

Por: Güido MalteseNota: 8,5

Charlie Waite: “¿Usted mató a nuestro amigo?”
Butler: “Sí, yo lo hice... y disfruté haciéndolo”
Charlie Waite: “¡Bang!”

Trece años después de su gran éxito “Bailando con Lobos”, Costner vuelve a ponerse detrás de la cámara (¡y delante!) para regalarnos un estupendo western crepuscular a la altura de los grandes del género.

Kevin Costner dirigiendo Open Range

El maduro ganadero Boss Spearman y su socio Charlie Waite conducen su manada a través de las praderas junto a sus dos empleados Button y Moss. Aunque procuran evitar cualquier tipo de problemas, cuando llegan a Harmonville, dominada por el despótico ranchero Baxter, los acontecimientos causarán un brusco giro en sus vidas.

Robert Duvall y Kevin Costner en Open Range

Estamos ante un western con una historia propia del género que bebe tanto de los clásicos como “Duelo de Titanes”, “Raíces Profundas” y otras que iré comentando, como de los últimos grandes westerns, “El jinete pálido”, “Silverado”, “Sin perdón” e, incluso, “Bailando con lobos”. A la obra maestra de Eastwood tiene algunos homenajes, resultando el más evidente el discurso del miedo que recita el ganadero malvado a los habitantes del pueblo y que recuerda al de William Munny, aunque en la película de Costner tiene el efecto contrario. Se nota, y mucho, el amor y la pasión de Costner por el género y es capaz de realizar un gran western, sin concesiones a la modernidad y de estructura clásica. El film cuenta con una trama bastante profunda y trascendental y el resultado es un western crepuscular donde prima más el drama y las interioridades de los personajes que la aventura y la acción.

Diego Luna, Kevin Costner en Open Range

Es un film de espacios abiertos y grandes llanuras, al puro estilo Mann (creo recordar que los cielos están pintados), dónde los paisajes dominan la pantalla y nos ofrecen un buen espectáculo visual. Auténticos cowboys conduciendo ganado a través de las praderas (cierta influencia de Hawks y su “Río Rojo”), dónde el compañerismo, la lealtad, el honor, el sentido de la justicia y la amistad están presentes en todo momento.

Robert Duvall y Kevin Costner en Open Range

Mención especial merecen los diálogos, sobre todo entre Charlie y “Jefe” (recordemos aquí a “Dos cabalgan juntos” de Ford y las conversaciones entre Stewart y Widmark). Conversaciones sinceras, dónde los protagonistas nos muestran su interior y sus ideales a lo largo del metraje. Entrañable la parte en que Duvall le dice a Charlie su verdadero nombre, por ejemplo. O la escena en que Charlie se tapa para que nadie vea lo que escribe en la nota para Sue. Toda la película tiene un tratamiento intimista de los personajes, revelándonos poco a poco sus pasados, sus miedos y sus ideas de futuro.

Robert Duvall y Kevin Costner en una secuencia de Open Range

Como se nos muestra el pasado violento de Waite, poco a poco, durante varias escenas diferentes, Costner nos va desmenuzando su oscuro interior de pistolero asesino.

Robert Duvall, Abraham Benrubi y Kevin Costner en Open Range

No me queda más remedio que hacer hincapié en lo que más me ha atrapado de “Open Range”, ya que es mi debilidad en los westerns: La amistad y la lealtad. Para mí, Costner expone magistralmente la relación entre Waite y Spearman principalmente y entre ellos dos y sus dos empleados, a la vez que estos últimos entre sí. La película respira códigos del género por los cuatro costados. La reacción de los dos protagonistas ante los abusos a sus empleados (como Spearman pagará lo que haga falta para curar a Button, o como reaccionan ante la muerte de Moss) es digna de equipararse a la relación entre Earp y Holliday en “Duelo de Titanes” o la amistad entre Pike y Dutch en “Grupo Salvaje” o John y Juan en “Agáchate, Maldito”.

Annette Bening en Open Range

También tenemos una parte más dramática, la relación que se va cimentando entre Charlie y Sue, la hermana del médico. Aunque un poco ñoña y metida con calzador, es perfecta para desgranar la personalidad de Waite y mostrarnos su lado más humano e íntimo. Repito que Costner aborda con maestría de gran director la tarea de describirnos a los personajes del film.

Michael Gambon en una secuencia de Open Range

Las interpretaciones son todas sobresalientes, desde Costner o Benning, pasando por Gambon (Su personaje me recuerda mucho al John McIntire de “Tierras Lejanas” de Mann), pero la palma se la lleva Duvall. Qué gran papel interpreta!, quizás una de las mejores actuaciones de su carrera, sublime cómo el viejo vaquero curtido en mil aventuras, desplegando toda la sabiduría del que ha llegado a su edad viviendo intensamente y aprendiendo por el camino de la vida.

Annette Bening, Diego Luna, Robert Duvall y Kevin Costner en Open Range

La película transcurre con cierta lentitud, muy pausada, aunque mantiene un ritmo sin demasiados altibajos. Quizás peca de excesiva duración y se alarga demasiado en la media hora anterior al tiroteo final, pero, en mi caso, no me llega a aburrir en ningún momento y, cierto es, que la he disfrutado más en sucesivos visionados.

Escena de tiroteo en la película Open Range

Como guinda de todo lo anterior, nos espera uno de los mejores y más reales tiroteos del western de todos los tiempos. Brutal, seco, crudo y espectacular. La cercanía de los contendientes, el sonido de los disparos, el manejo de la cámara, los planos de los personajes, el desarrollo, el desenlace....¡absolutamente magistral!

Beso entre Annette Bening y Kevin Costner en Open Range

En definitiva, un gran western con todo lo mejor del género, que bebe tanto de los clásicos cómo de los últimos grandes filmes. De visión obligada para los amantes del Oeste más puro y, en mi opinión, bastante superior a la mejor valorada y premiada “Bailando con Lobos” del mismo director.

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Fotos:
Kevin Costner y Robert Duvall


Kevin Costner dirigiendo Open Range


Robert Duvall, Kevin Costner, Diego Luna y Annette Bening


Kevin Costner y Robert Duvall en Open Range

Kevin Costner y Robert Duvall en Open Range

Robert Duvall y Kevin Costner en Open Range

Kevin Costner, Robert Duvall y Diego Luna en Open Range

Kevin Costner y Annette Bening en Open Range

Annette Bening y Kevin Costner en Open Range

Annette Bening y Diego Luna en Open Range

Michael Gambon en una secuencia de Open Range

Diego Luna en Open Range

Escena de rodaje de Open Range con Robert Duvall disparando

Escena de Open Range

Escena de Open Range con Michael Gambon

Rodaje de Open Range

Kevint Costner en Open Range

Kevin Costner a caballo en Open Range

Kevin Costner en Open Range

Robert Duvall en Open Range

Annette Bening en Open Range

Diego Luna y Abraham Benrubi en Open Range

Kevin Costner a caballo en Open Range

Annette Bening y Dean McDermott en Open Range

Robert Duvall, Annette Bening y Kevin Costner a caballo en Open Range

Kevin Costner y Robert Duvall en Open Range

Annette Bening y Kevin Costner en Open Range

Poster de Open Range

Poster de Open Range

TRAILER:



jueves, 3 de marzo de 2016

RÍO ROJO

(Red River) - 1948
Director: Howard Hawks
Guion: Borden Chase

Intérpretes:
- John Wayne: Tom Dunson
- Montgomery Clift: Matt Garth
- Walter Brennan: Groot
- Joanne Dru: Tess
- John Ireland: Cherry Valance

Música: Dimitri Tiomkin
Productora: United Artist
País: Estados Unidos


Por: Güido MalteseNota: 9

Tom Dunson: "Eres blando, debiste dejar que me mataran, porqué yo te mataré a ti, daré contigo, no se cuando, pero te daré alcance, y cada vez que mires atrás creerás verme, algún día me encontrarás detrás de ti Matt, y ese día te mataré"


El amargado, duro y férreo Tom Dunson y su amigo Groot deciden separarse de la caravana en la que viajan para encontrar tierras en las que criar ganado. Poco después la caravana es asaltada por los indios y descubren que la amada de Tom ha muerto.



Encuentran al único superviviente, Matt , al cual Tom acepta cómo pupilo y cría cómo a un hijo. 15 años después, han conseguido tener el rancho mas grande del territorio, pero debido a la guerra y la situación precaria, Tom esta arruinado, Decide reunir sus 10.000 cabezas de ganado y llevarlas a Missouri dónde las pagan a un precio muy superior.



Las tensiones de un viaje de tres meses y el exhausto trabajo al que deben someterse, sumados a la paranoia enfermiza que hace presa en Dunson se va apoderando del grupo de hombres y provoca que Matt y Tom acaben enfrentados. Matt se hace con el rebaño para ir a Abilene, dónde se rumorea que hay un ferrocarril y el viaje sería mas corto. El terco y desquiciado Dunson es abandonado, pero jura venganza contra Matt.



“Matar y leer, matar y leer. Llenar el cuerpo de un hombre de plomo, meterlo bajo tierra y luego leer sobre la tumba. ¿Por qué cuando mata a un hombre a de pedir al Señor que le perdone todos sus pecados” dice Paul Fix (otro gran secundario!) en un momento dado del film. Esta frase resume la dura odisea a la que se enfrentan un grupo de hombres...


Una dirección perfecta, apoyada en un guión excelente y una fotografía impresionante (en blanco y negro) convierten al film en una obra maestra del género sin ningún lugar a dudas.



Unos secundarios de lujo cómo Noah Berry, Harry Carey (padre e hijo), John Ireland o Hank Worden contribuyen a redondear aún mas, si cabe, el resultado. Y si a eso sumamos una música a cargo de Dimitri Tiomkin, pues ya casi tenemos un 10... Un clásico del western imprescindible.



Merece la pena comentar una estampida que ocurre de noche y que resulta difícil de creer que se pudiera filmar algo así hace 70 años. Y unas escenas nocturnas con niebla incluida increíbles.


Algo parecido puede decirse de las imágenes, en la medida en que uno es capaz de analizarlas: si un brasero aparece en primer plano para, se diría, cerrar armónicamente la composición, y a la vez alejarnos, con un cierto pudor, de la ceremonia de un entierro, al cabo de unos segundos, John Wayne se acercará y recogerá el hierro para marcar que estaba apoyado en el brasero. Todo es fluido y funcional, todo parece a la vez fácil y lógico.



La naturaleza se muestra sólida y sin idealizar, incluso en los cielos llenos de nubes oscurecidas por el filtro rojo, los cactus, juncos y espinos que surgen en los bordes de un encuadre, la hierba alta que cruza el ganado...



Como ocurre en las historias para niños, esta nos habla de terribles verdades: el enfrentamiento entre un padre y su hijo, el peso de las decisiones incorrectas, la locura como un camino sin retorno para aquel que no se permite el descanso ni la rectificación; el desequilibrio de un mundo en el que la violencia es el único medio de expresión, y en el que no hay espacio para las mujeres, porque los hombres, orgullosos e infantiles, se niegan a reconocer que la noche dura lo mismo que el día, y que resulta mucho más angustiosa cuando uno está a solas con los fantasmas de su mente.


Río Rojo es algo más que un western clásico, es una historia épica, es la historia de Tom Dunson , que con la ayuda de un viejo y un joven consigue reunir en pocos años díez mil cabezas de ganado que debe transportar a través del estado en una travesía que no ha hecho nunca nadie. Pero "Río Rojo" es también una historia de traición y venganza, solo estropeada por una mujer, "Río Rojo" podría haber sido una obra maestra, podría haber tenido uno de los mejores finales que se recuerdan, pero incomprensiblemente Howard Hawks introdujo una mujer en una historia que no hacia falta y se acabó la venganza, la ira de Wayne aplacada por una mujer, quién lo iba a decir.

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Por: Xavi J. PruneraNota: 9

“Río Rojo” es, sin lugar a dudas, un grandísimo western. Pero no sólo por su calidad. “Río Rojo” es grande porque su historia también lo es. Y cuando una historia es grande y encima te la cuentan bien, pasa a ser una epopeya. En este caso, la de un hombre que luchó sin descanso por sus tierras y su ganado y que, en tan sólo catorce años, pasó de arrastrar un toro y una vaca sin tener donde caerse muerto a poseer más de diez mil cabezas y una hacienda que ya la quisiera la Duquesa de Alba.

La epopeya a la que me refiero, sin embargo, no es sólo esa. La epopeya a la que me refiero también acontece cuando ese hombre debe trasladar sus cabezas de ganado a lo largo de más de mil millas si no quiere perderlo todo. Una empresa verdaderamente heroica que sólo un mito del cine como John Wayne podría liderar con total y absoluta convicción. Y la lidera. Vaya si no. El problema sobreviene cuando los que lo acompañan no están a su nivel. A su nivel de tenacidad, osadía, severidad, fortaleza y certidumbre. Algunos a todo eso lo llamarán obstinación, tiranía o despotismo. Pero yo -tratándose de Wayne, o Dunson- lo llamaría, sencillamente, determinación. O fe. O, por qué no, cojones.

Nueve homéricos puntazos, pues, para un western en el que la aventura exterior es tan grande como la interior y en el que la legendaria dualidad entre los personajes encarnados por Wayne y Clift forma parte ya, desde hoy mismo, de mis mejores recuerdos cinematográficos. Ahí es nada.

(Reseña publicada por Xavi J. Prunera en FilmAffinity el 30-11-2011).

TRAILER: